Las fake news: Proliferación, alcance, víctimas y estrategias para evitarlas

La cultura de la desinformación es una realidad que ha influido en elecciones políticas que van cambiando el mapa geopolítico del planeta. Las fake news es un fenómeno a combatir e instituciones como Unesco vienen trabajando para desarrollar estrategias contra esta plaga de mentiras. ¿Qué alcance tienen las fake news? ¿Cuáles son sus víctimas potenciales? En este informe especial te lo exponemos…

La avalancha de desinformación ha dañado seriamente la credibilidad en el Internet, las llamadas fake news que hace un tiempo apenas referíamos como una curiosa broma de mal gusto, hoy ya inclinan las balanzas al momento de elegir presidentes como son los casos de Donald Trump en los Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil. El ciudadano común cree que es inmune a las fake news o noticias falsas, pero recientes encuestas demuestran lo contrario.

Por ejemplo, un estudio español realizado por la empresa de investigación social Simple Lógica y la Universidad Complutense de Madrid revela que a pesar de que un 60% de los españoles creen saber distinguir una mentira en redes sociales, en realidad hasta un 86% terminan siendo engañados. Lo que ha convertido a España en el país europeo más crédulo en fake news.

Pero, es un problema global. Al punto que la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) viene tomando serias y urgentes medidas para combatir lo que ya califica como una “trastorno de la información” o “guerra de la desinformación”. Para esto ya publicó un manual de estrategias titulado journalism,‘fake news’ & disinformation (con la palabra fake news tachada).

Es importante delimitar a las víctimas más frecuentes de las noticias falsas: los viejos y los jóvenes. Los primeros porque su experiencia en Internet los vincula a la seguridad que antes tenían de aceptar como veraz lo publicado en papel. Mientras, los nativos digitales se encuadran, según la escritora y periodista española Marta Peirano, como personas que viven en “soledad crónica”, siendo las fake news detonantes para los enojos irreflexivos (que también se dan en el ciberacoso) y para excesos nacionalistas.

Lo cierto es que Unesco se ha planteado todo esto en journalism,‘fake news’ & disinformation, donde desarrolla temáticas como el nexo de la verdad y la confianza, los términos claves para identificar las fake news, los formatos del “trastorno de la información”, las causas y consecuencias de la crisis en el contexto de la transformación digital del periodismo, el papel y el propósito de la verificación de los hechos, procesos de verificación para contenido de redes sociales y (muy importante) las respuestas estratégicas a acoso y ciberataque en línea alimentado por desinformación y con frecuencia de género.

Unesco señala que “nuestros esfuerzos combinados están diseñados para ser utilizados como recursos de capacitación práctica para periodistas y redacciones, como un plan de estudios modelo (o lecciones individuales) en entornos de educación periodística, o como recursos de conocimiento para el desarrollo de medios e iniciativas de alfabetización mediática a nivel internacional”. “Este nuevo manual utiliza ideas y consejos de expertos mundiales para arrojar luz sobre la contaminación de la información y explicar cómo el periodismo puede contraatacar”, subraya Guy Berger, director de libertad de expresión y desarrollo de medios de la Unesco.

Como parte de este compromiso contra la proliferación de las fake-news, Unesco ha llevado su análisis de este tema a los diferentes países del planeta. En el Perú presentó una mesa redonda para tratar sobre la desinformación y las estrategias para combatirlas. Todas las ponencias se pueden revisar en el Facebook de Unesco Perú, algo que deberían de hacer tanto periodistas como consumidores de noticias.

Hablando de Facebook, esta red social viene implementando los issue ads, que son anuncios políticos en los que aparece la información sobre quién ha pagado por ellos, cuándo se pusieron en marcha y a qué público van dirigidos. Busca ser una herramienta para corroborar fuentes y revisar su credibilidad. También sería un limitante para los posts de noticias políticas. Aunque, algunos ya ponen la objeción ante la conocida política de Facebook de dejar estas decisiones en manos de algoritmos que suelen signar como contenido político a temáticas relacionadas al aborto, la inmigración, la ecología, etc.

Observatorio Latinoamericano Para la Libertad de Expresión

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